Varios

Biografía de Buckminster Fuller

Richard Buckminster Fuller anticipó las grandes crisis del siglo XXI. Generador  de un fascinante cuerpo de trabajo que atraviesa la arquitectura, la ingeniería, la metafísica, las  matemáticas y la educación, Richard Buckminster  Fuller (Milton, 1895 – Los Ángeles, 1983) dibujó una nueva manera de aunar diseño y ciencia con el potencial revolucionario de cambiar el mundo.

Buckminster Fuller ante el Dymaxion Car y el Fly´s Eye Dome
durante su 85 aniversario en Aspen, 1980.
© Roger White Stoller

Con el objetivo de eliminar las barreras entre los distintos campos del conocimiento y la creación, Buckminster Fuller se autodefinió como “Comprehensive Anticipatory Design Scientist”,  una suerte de diseñador científico (y viceversa) con capacidad para formular soluciones en base al conocimiento comprehensivo del universo. Con ello  anticipó prácticas contemporáneas basadas en la  antidisciplinariedad que operan con metodologías de cruce, disolución y experimentación de diversos ámbitos de conocimiento, como la ciencia, el arte, la  arquitectura y el diseño. 

Antecedente e inspiración para la comunidad tecnológica de Silicon Valley y a su vez referencia para la generación hippie, Fuller (a quien llamarían Bucky) es una figura controvertida y clave para entender las bases de la contemporaneidad en toda su complejidad. Su rastro es perceptible en procesos tan actuales como la construcción de viviendas ligeras, estandarizadas y de emergencia,  la economía circular, la arquitectura basada en la eficiencia energética, la biomimética, la visualización  de datos, las conferencias de corte inspiracional o la innovación basada en el diseño transdisciplinar. Uno de los primeros “gurús visionarios” que recorrió el mundo ofreciendo relatos utópicos muy seductores,  la profunda desconfianza de la política de Fuller y su fe en que la tecnología puede ofrecer respuestas a casi todos los problemas se dejan sentir aún hoy en la  ideología y los discursos en el ámbito de la innovación.  

Expanding Fabric Dome, 1997.

Muchas de las máximas de Fuller reivindican que cualquier persona puede cambiar el mundo si se lo  propone y que todos somos tripulantes, que no meros  viajeros, de una nave espacial extraordinaria llamada Tierra. Asumiendo este principio como guía de su propia vida, la misión que estableció para sí mismo  y que persiguió obsesivamente a lo largo de más de cinco décadas de trabajo fue “conseguir que el mundo funcione para el 100% de la humanidad, en el menor tiempo posible, sin perjuicios ecológicos y sin dejar a nadie atrás”. 

Bucky se propuso liderar lo que llamó “Design Science  Revolution” [Diseño Ciencia Revolución], una revolución  basada en la investigación, la experimentación y el diseño para la transformación del mundo y que se articularía en tres ejes: la vivienda (que él llamó  refugio), la movilidad y la educación. Y aportaría así también conceptos nuevos, como Dymaxion (fusión de “dinámico”, “máximo” y “tensión”), Tensegrity  (neologismo que funde “tensión” e “integridad”) o Ephemeralization [efemeralización], la capacidad de los avances tecnológicos para hacer “más y más con menos y menos, hasta que puedas llegar a hacer todo con nada”. El ejemplo que los reuniría todos sería su proyecto más popular: la cúpula geodésica.

Proyecto Cúpula sobre Manhattan, 1960.

Para transformar el sistema de vivienda, Fuller ideó un hogar que se fabricaría en masa y que no dependería de la propiedad del terreno donde edificar. Serían unidades estándar, ligeras, móviles y energéticamente  eficientes. Basado en el principio de tensegridad,  con una estructura auto-sustentada por tensión y compresión de sus partes, su modelo de vivienda evolucionaría de sus Lightful Houses [Casas ligeras] (1927), a la 4D House (1928), construida alrededor de un mástil y elevada del suelo, hasta la Dymaxion Dwelling Machine-Wichita House (1945), una casa circular de aluminio de 95 metros cuadrados de  superficie y cinco metros de altura, con un peso  de tres toneladas (frente a las 150 de una casa tradicional) y un coste de 6.500 dólares por unidad, el  precio equivalente a un Cadillac de la época. 

En movilidad, Fuller propuso el Dymaxion Car [Coche Dymaxion] (1933-1935), un automóvil aerodinámico  de tres ruedas y seis metros capaz de transportar  hasta once personas. Para su diseño, Fuller recibió la  ayuda de Starling Burgess, famoso arquitecto naval y constructor de aviones y del artista Isamu Noguchi,  quien realizó las primeras maquetas de madera. El aprendizaje basado en la naturaleza fue esencial para Bucky, que en este caso se fijó en los peces y su sistema de navegación, ubicando la dirección en la parte trasera. Fuller aplicó su máxima de “hacer lo  máximo con lo mínimo”, alcanzando con un motor Ford V8 una velocidad de más de 140 kilómetros por  hora y recorriendo 48 kilómetros con menos de cuatro litros de combustible. 

Por lo que respecta a la educación, Fuller consideró que todo niño posee capacidades innatas para entender el funcionamiento del universo y el comportamiento  de sus sistemas, siendo imprescindible erradicar los programas pedagógicos que reprimen la curiosidad y  la inclinación natural a la experimentación. Abogó por un “metabolismo educativo” basado en la transmisión  del conocimiento de élite a todos los niños y jóvenes mediante dispositivos tecnológicos que favorecieran  la concentración y la comunicación, como sistemas de televisión comunitaria y dos invenciones fullerianas:  el Geoscope, un globo terráqueo que mostraría la  evolución de datos como la población, o recursos como el cobre o el arroz, y el Dymaxion Map [Mapa Dymaxion], artefacto esencial para entender el mundo, con los continentes en una superficie de  tierra continua como una isla en medio del océano,  prescindiendo de toda noción de norte y sur, este y oeste.

Estos dos últimos dispositivos se vinculan con el gran  proyecto que absorbió a Bucky en los últimos veinte  años de su vida, el World Game [Juego del Mundo].  Precedido por ideas que ya había expuesto en la década de 1940 con el World Resources Inventory  [Inventario de los Recursos del Mundo], el World Game es un ambicioso proyecto que planteó el reto de recolectar los datos sobre todos los recursos del mundo con el objetivo de prever su evolución futura y poder abordar una gestión sostenible del planeta. Bucky implicó a expertos en economía, ciencias,  diseño, arte y arquitectura y a estudiantes de todo  el mundo, adelantándose más de cuatro décadas  a la visualización de datos y a la investigación transdisciplinar. El juego del mundo anticipa también otras nociones fuertemente contemporáneas  como los sistemas de democracia directa digital y la “gamificación”, el proceso de usar la lógica de los juegos para abordar tareas serias. 

Una constante en Fuller fue trabajar para entender  la posición de la humanidad en el mundo en relación  con la naturaleza y el universo como parte activa de los mismos, partiendo de la idea de que no se puede  abordar el todo sin tener en cuenta cada una de sus partes y sus interacciones. Es la noción de Synergy [Sinergia], que Bucky investigó durante toda su vida para prever los problemas del mundo y establecer  prioridades. 

Así, Fuller ya detectó problemas que se hallan en la lista de tareas urgentes en la agenda mundial actual,  como por ejemplo la finitud de los recursos del planeta  y la necesidad de establecer una relación sostenible con el mismo, mediante un sistema de vida que no  produzca ni el colapso ni las desigualdades que nos han llevado al Antropoceno. 

La importancia de la información y los datos  para entender los procesos complejos globales y  anticiparse a los problemas proponiendo acciones de futuro, es algo que Fuller ya detectó en la década de 1940 y que le llevó a trabajar con expertos como el consultor de la CIA, E.J. Applewhite, con quien escribió  la enciclopedia sobre sinergia. Simultáneamente,  trabajó también para abrir canales divulgativos para públicos populares, como los manuales para construir cúpulas geodésicas, los mapas Dymaxion recortables de bolsillo o el Tetrascroll, un libro-objeto donde vertió  sus ideas sobre el tiempo, la física, la sinergia y el cosmos; lo realizó con la grabadora y editora Tatyana  Grosman y partió de los dibujos que hiciera en 1931 para su hija Allegra, entonces convaleciente, para explicarle la Teoría de la Relatividad de Einstein en una versión muy personal del cuento Ricitos de Oro y los tres ositos.

Fuller presencia cómo un helicóptero de la Marina eleva su cúpula geodésica en Orphan´s Hill, 1954.

Aunque, sin duda, el gran compendio de las ideas de Buckminster Fuller es Everything I Know [Todo lo que  sé], la serie de conferencias que impartió durante  dos semanas en 1975. Se trata de una conferencia expandida de 42 horas de duración, en la que repasa  su historia personal en el contexto de la historia de la ciencia y la industrialización. En ella traza algunas de las travesías infinitas que guarda su dispositivo más ambicioso y exhaustivo: el Dymaxion Chronofile,  su archivo personal formado por más de 140.000  documentos que abarca desde 1928 hasta su muerte  en 1983.

De todos los proyectos de Richard Buckminster Fuller,  el más ambicioso es la construcción de su propio  mito. Como en la historia de un superhéroe de cómic,  la leyenda de Bucky -el diminutivo por el que se le  conocía- arranca en un momento crucial en el que su  vida cambia y renace convertido en otra persona.

En 1927, tras la devastadora muerte de su hija,  arruinado y sin perspectivas de futuro, Fuller piensa en suicidarse al borde del lago Michigan para que su familia cobre su seguro de vida. Una voz interior le dice que no puede quitarse la vida porque no le pertenece a él, sino al universo. Entiende que ha de dedicar todo su tiempo a un experimento: descubrir qué puede hacer él, un individuo cualquiera sin atributos especiales, para mejorar la vida de toda la humanidad.

Fuller entra en un período de profunda introspección en el que permanece dos años sin hablar, escribiendo frenéticamente cinco mil páginas con las ideas  principales de su carrera. Esta es una de las muchas  historias coloridas con las que adorna entrevistas y conferencias durante décadas; en otras, afirma no necesitar dormir más de dos horas al día. Personaje  controvertido y polémico, bebió de ideas y procesos en marcha en su tiempo, que supo desarrollar en teorías y experimentos de alcance masivo. Con ello,  nombres de pretendidos autores en primicia de ideas como “tensegrity” o las cúpulas geodésicas,  quedarían casi ocultos en un segundo plano. 

Sabemos que esas historias eran exageradas, pero para Fuller el mito de Bucky fue un instrumento para construir su imagen de emprendedor visionario y para  transmitir una idea poderosa: sin necesidad de ser especiales, todos podemos hacer cosas excepcionales.

Dymaxion Chronofile 

En 1917, a los veintidós años de edad, Fuller decide  iniciar un experimento que duraría hasta su muerte, en 1983, en el que él mismo se ofrece como cobaya.  

Consiste en crear el archivo más detallado posible de la vida de una persona que, nacida a finales del siglo  XIX, contempla la transformación del mundo a lo largo del nuevo siglo.  

Día a día, Fuller preserva todo documento que haya  pasado por sus manos: cartas enviadas y recibidas,  notas manuscritas, dibujos y planos, recortes de  periódicos, y folletos; hasta billetes de avión y de tren, recetas de medicamentos y requerimientos de su abogado. Preservados en la Universidad de Stanford desde 1999, los ciento cuarenta mil documentos personales que contiene el Dymaxion Chronofile hacen de la vida de Richard Buckminster Fuller una de las mejor documentadas de la historia.

Hacer que el mundo funcione para el 100% de la humanidad

Buckminster Fuller se autodefine como “Comprehensive  Anticipatory Design Scientist”, una suerte de diseñador científico (y viceversa) con capacidad para anticipar  soluciones en base al conocimiento comprehensivo del universo. Trabaja para cambiar el mundo con  una “Design Revolution”, revolución liderada por el diseño, para la transformación radical y sistémica del entendimiento y funcionamiento del planeta. Su misión: “hacer funcionar el mundo para el cien por cien  de la humanidad en el menor tiempo posible mediante la cooperación espontánea, sin perjuicio ecológico o desventaja para nadie”. 

Ligereza, adaptabilidad, efemerización y movilidad son rasgos característicos de los proyectos de Bucky. Sus primeras preocupaciones se centraron en repensar la manera de mantenerse a cubierto y de trasladarse de un lugar a otro. Así, las llamadas Dymaxion House y Dymaxion Car serían su modelo de vivienda y de automóvil para la sociedad del futuro. La marca Dymaxion, conglomerado de «dynamic maximum  tension», resume su pensamiento y acción. Siempre experimentales, sus aportaciones se expanden también en estrategias, ideas y metodologías innovadoras sobre el conocimiento y la educación, la física y la metafísica,  la gestión de los recursos y la información. 

La actitud y procedimientos de Bucky son referentes hoy para investigadores que operan desde el arte, la arquitectura o el diseño, atentos a los saberes de la naturaleza y a la búsqueda de otras maneras de estar en ella y vivir con ella, empleando a menudo metodologías contemporáneas como el diseño biomimético, que propone diseñar a partir de la observación de los procesos  de la naturaleza.

Visiones del universo  

Fuller entiende el mundo como una parte interactiva del universo, “un escenario donde toda acción  tiene una reacción y un resultado que no son ni coincidentes ni simultáneos”, mientras que “la  energía está siempre transformando sistemas que se afectan los unos a los otros”. Tensión y compresión coexisten en la naturaleza y sus sistemas, y entre la Tierra y el universo. Fuller entendió que la Teoría de la Relatividad de Einstein tenía una aplicación directa en la vida cotidiana y así lo expresó en Nine  Chains to the Moon (1938), alertando sobre la finitud de los recursos del planeta y su relación con el crecimiento de la población. En la revista Better News apareció un extracto inédito, con un cruce insólito de lo espiritual y lo científico para explicar “el juego  de la vida”. Bucky vería esencial tener una posición consciente individual en el mundo para entender su funcionamiento e identificar y resolver los problemas:  “No eres dueño de ti mismo, perteneces al universo”.  Y corregir denominaciones como “sunrise” (amanecer) y “sunset” (atardecer) para la salida y puesta del sol,  pues es la Tierra, esférica, la que se mueve.

Twelve Around One

Twelve Around One reúne la serie de invenciones más importantes de Fuller a través de un  dispositivo ideado por él mismo que presenta en cada caso el diseño y la patente mediante una ilustración  y la superposición de los datos técnicos, impresos  en un acetato transparente.

REFUGIO. El hogar, la transformación pendiente

Desde el comienzo de su trayectoria, Buckminster  Fuller está convencido de que la forma más rápida  de cambiar la sociedad es reinventar la vivienda.  A comienzos del siglo XX la industrialización había  transformado cada aspecto de la vida cotidiana, pero  la forma y la función de las casas y la manera de  habitarlas no había evolucionado en lo esencial.  

Las posibilidades de la producción en cadena y el  desarrollo de nuevas tecnologías de fabricación que  Bucky descubrió durante su estancia en la Marina  hacían posible construir edificaciones muy ligeras y  baratas, en las que se optimizase al máximo el uso  de materiales. La casa del futuro sería autosuficiente  energéticamente para independizarse de las redes  de suministro y sus habitantes se liberarían de la  esclavitud de las tareas domésticas gracias a nuevas  tecnologías de automatización.  

La más radical de las reinvenciones plantea que las  casas han de ser móviles y su localización ha de poder  cambiar tan rápido como las necesidades de sus  habitantes. En un mundo en el que las casas perderían  su innegociable atadura al suelo, la propiedad del  suelo será “algo tan vacío de significado como la  propiedad del mar lo es para un barco”. 

Cien años después de las propuestas de Bucky para  reinventar el hogar, todas las grandes ciudades  del mundo sufren crisis de acceso a la vivienda.  Reimaginar las “tecnologías del refugio” para hacerlas  accesibles, asequibles y sostenibles es hoy uno de los  mayores retos.

4D Lightful Tower

La primera de las visiones de Fuller para el futuro de  la vivienda maximiza la movilidad y la ligereza por  encima de cualquier otro parámetro. Bucky imagina  una torre de apartamentos transportable por zepelín  que puede plantarse en cualquier lugar del mundo,  incluso en localizaciones remotas como la Antártida  o el Amazonas. Las torres de hasta diez pisos  colgarían de un mástil central con los suministros  energéticos que haría innecesarios los cimientos, y  podrían desplegarse en solo un día.

 4D House  

En 1928 Bucky presenta ante el Instituto de  Arquitectos de América su propuesta para una nueva  clase de vivienda unifamiliar que podría producirse en  masa y transportarse con facilidad. Como la Lightful  Tower, la vivienda cuelga de un mástil central que  sostiene la estructura con cables en tensión. La casa  sería de aluminio, un material ligero y resistente que  requiere el mínimo mantenimiento.  

La construcción está dotada de múltiples sistemas  para garantizar la autosuficiencia, desde turbinas  de viento en el tejado para la circulación del aire a  cisternas que recogen el agua de lluvia y la reciclan.  El cuarto de baño prometía reducir al máximo el uso  de recursos, incluyendo un retrete que no requeriría  el uso de agua. La 4D House ejemplifica la visión de  Fuller sobre la función principal de la vivienda: una  casa no debe ser una propiedad que se posee, sino  una configuración mecánica eficiente y funcional.  

Dymaxion Deployment Unit, Dymaxion Dwelling Machine – Wichita House

En 1942 el ejército norteamericano encarga a Fuller  el diseño de doscientas unidades prefabricadas  que se destinarían a acoger a soldados americanos  en distintos puntos del mundo. El diseño circular  de aluminio anticipa la que sería su propuesta de  vivienda más ambiciosa y desarrollada, aunque solo  se llegarían a construir dos prototipos.  

La “Máquina de Habitar Dymaxion” volvía a estar  hecha de aluminio, un material que permite la  fabricación industrial en cadena y que seguía  disponible en grandes cantidades al concluir la  Segunda Guerra Mundial. El objetivo era diseñar un  modelo cuyos elementos pudiesen transportarse en  tubos enrollados y montarse en un día. Debería pesar  treinta veces menos que una casa tradicional y poder  venderse por 6.500 dólares. Aunque más de treinta  mil posibles compradores se interesaron por adquirir  una unidad, Fuller nunca llegó a un acuerdo con sus  inversores y el proyecto no llegó a producirse

Climatroffice  

Hacia el final de su vida, Buckminster Fuller entabla  una profunda amistad con Norman Foster, en  aquel momento un prometedor arquitecto con el  que establece un fluido diálogo intelectual. Ambos  colaboraron en diversos proyectos, como en la  propuesta no realizada para el Willis Faber & Dumas  Building (1971-1975), uno de los primeros proyectos  más importantes de Foster. La idea consistía en  envolver este edificio de oficinas y su jardín con una  estructura de cristal en forma de burbuja con el fin  de crear un microclima de temperatura controlada.  En proyectos más recientes, Foster ha continuado  desarrollando sistemas para controlar las condiciones  climáticas de los edificios.

Tetrahedron City, Tokio y San Francisco

En su búsqueda constante de estrategias para hacer  la vivienda más asequible y sostenible, Fuller acabó  buscando alternativas a uno de los principales costes  asociados con la construcción: la propiedad del suelo  sobre el que se edifica. En un planeta cubierto por  océano en las tres cuartas partes de su superficie, la  solución más evidente parecía ser construir sobre el  agua. En sus propias palabras: “Las ciudades flotantes  no tienen que pagarle el alquiler a ningún casero”.  

Estas metrópolis diseñadas para las bahías de Tokio  y San Francisco hubiesen podido alojar hasta a un  millón de personas en trescientos mil apartamentos.  Tendrían forma de pirámide, porque el tetraedro es  la forma geométrica con mayor superficie y menor  volumen.

Metroingeniería  

Al final de su vida, los proyectos de Fuller dedicados  a las tecnologías del refugio se vuelven más  especulativos, pero también cambian de escala y  saltan del nivel de la vivienda personal al de la ciudad.  En 1959 produce para una exposición en el MoMA una  de sus imágenes más reproducidas, en la que cubre  Manhattan con una gran cúpula para poder regular  las condiciones climáticas de la ciudad entera en vez  de cada edificio de manera individual, permitiendo  ahorrar una enorme cantidad de energía. De igual  modo, imagina macroestructuras habitacionales  que podrían albergar hasta un millón de personas  y ciudades flotantes en el mar para escapar a las  limitaciones del suelo. Los grandes retos que abre  la crisis climática y las migraciones masivas están  haciendo que arquitectos de hoy vuelvan a pensar  en diseñar ciudades en condiciones hasta hace poco  inimaginables, pero ya anticipadas por Bucky.

La Ciudad Iceberg  

José Miguel de Prada Poole es el exponente más  importante en nuestro país de la nueva arquitectura  radical y altamente especulativa que en la década de  1960 renovó el pensamiento sobre cómo imaginar el  futuro de las tecnologías de la construcción. La Ciudad  Iceberg es una propuesta visionaria que plantea  el diseño y la construcción de una base móvil de  investigación en el interior de un iceberg en proceso de  desprenderse de la masa polar. La base se construiría  esculpiendo un espacio de residencia con el uso de  lanzallamas y se movería por el mundo dejando que  las corrientes marinas transportaran el iceberg sin  ninguna clase de consumo de energía.

La Ciudad Hidroespacial 

Junto a Fuller, artistas visionarios y arquitectos  utópicos de todo el mundo plantearon a lo largo de  la segunda mitad del siglo XX que el crecimiento  demográfico impulsaría a la humanidad a abandonar  la tierra firme y a construir ciudades sobre el mar, las  nubes o incluso en el espacio. Entre 1946 y 1972,  el poeta y artista plástico argentino Gyula Kosice  dio forma en múltiples esculturas y maquetas a  su visión de un hábitat más allá de las leyes de la  gravedad. En su Ciudad Hidroespacial, el hombre  viviría descomponiendo las nubes por electrólisis en  hidrógeno y oxígeno para producir agua y energía.

TENSEGRIDAD. Las fuerzas que gobiernan el universo

Clave en Fuller, la noción de “sinergia” conecta su  visión del universo con las metodologías a aplicar  para la sostenibilidad del mundo. La sinergia es el  

comportamiento de sistemas completos que no se  pueden predecir por el comportamiento de ninguna de  sus partes por separado. Para Fuller, sinergia es visión y  metodología: 

“El universo es una sinergia de sinergias. Es un  corolario de sinergia que el comportamiento conocido  del todo, sumado al comportamiento conocido de  unas pocas de sus partes, permite descubrir otras  partes y sus características conductuales. Para  entender realmente qué es lo que ocurre, tenemos  que dejar de empezar por las partes y, en su lugar,  debemos trabajar a partir del todo hasta llegar a los  detalles” (…) “No hay nada de lo que hacemos que  no afecte a los demás en mayor o menor medida.  Por supuesto, esto también se aplica a toda forma de  vida”. Buckminster Fuller.  

Para visualizarlo en formas funcionales, Fuller aplica  la geometría, generando otro de sus conceptos clave,  “tensegridad”, neologismo que combina “tensión” e  “integridad”. Consiste en la suspensión de elementos  rígidos en el espacio exclusivamente a través de  la tensión, por tensión continua y compresión  discontinua. Propone elementos constructivos como el  Octet Truss y el Tensegrity Mast, sistemas sinergéticos  que materializan la cuarta dimensión, esto es, espacio  y tiempo.

Fuller y Noguchi  

Entre la constelación de intelectuales e investigadores  que coincidieron con Bucky, los artistas fueron muy  importantes en la evolución de su pensamiento,  entre otros, Annie y Josef Albers, Ruth Asawa, John  Cage, Merce Cunningham, Elaine y Willem de Kooning  o Martha Graham. Uno de los más destacados fue  Isamu Noguchi, con quien intercambió ideas toda su  vida, influenciándose mutuamente. Ejemplo de ello  son los modelos en madera que Noguchi realizara  del Dymaxion Car o la denominación de una de las  esculturas de Noguchi, Miss Expanding Universe, por  Fuller. También el telegrama que le enviaría a Noguchi  explicándole la Teoría de la Relatividad de Einstein  como respuesta a la consulta que le había hecho  el artista mientras estaba en México esculpiendo  el mural Historia de México. Allí aparece un joven  indígena observando la fórmula de Einstein, evocación  del poder de la naturaleza y del hombre a través de las  matemáticas, la luz y la energía.

Sinergética  

El estudio sobre la sinergia ocupó a Buckminster  Fuller toda su vida. Buena parte de sus hallazgos  se plasman en “Synergetics Folio”, la colección de diez pósteres realizada entre 1976 y 1977. Por otra  parte, Edgar Jarratt Applewhite Jr. es, junto a Fuller,  quien más esfuerzos dedicó a aclarar el significado y la importancia de la sinergética. Applewhite  colaboró con Bucky en los libros Synergetics 1 Synergetics 2, y en 1986 publicó The Synergetics  Dictionary, una extraordinaria colección fotocopiada  de cuatro volúmenes en la que se recopilaban 22.000  fichas bibliográficas. En estas tarjetas resumió los  pensamientos de Buckminster Fuller sobre cientos de  temas presentes en cartas, libros, cintas y artículos  publicados e inéditos, convirtiéndose en un cuerpo de  trabajo de incalculable valor para el estudio de la figura  de Bucky.  

“La esencia de la geometría sinergética de Fuller es  presentar un único modelo para describir la forma del  universo físico, la forma del comportamiento de la  energía y la forma del universo metafísico, que es la  forma de nuestro pensamiento. Durante toda su vida  se propuso escribir un libro que intentara describir  toda la experiencia física y metafísica en los términos  del tetraedro. Lo que yo me propuse fue ayudarle a  completar esta tarea y descubrir si, en el intento, yo  mismo me convertiría”. E.J. Applewhite

EXPERIMENTACIÓN. Aprender haciendo

Para Fuller, la experimentación es la vía de  conocimiento que utilizamos desde que nacemos  y que debería guiar todos los avances del individuo  y de la sociedad. Capacidad innata e intransferible,  debe practicarse de por vida y combina intuición,  imaginación y experiencia.  

“Prácticamente todo el mundo puede aprender  a pensar, creer o conocer, pero no hay ni un solo  ser humano al que se le pueda enseñar a sentir  (experiencia). ¿Por qué? Porque cuando piensas,  

crees o conoces, eres muchas otras personas, pero  en el momento que sientes (experiencia), solo eres tú  mismo. Ser tú y nadie más que tú en un mundo que se  esfuerza, día y noche, por convertirte en cualquier otra  persona, significa lucha la batalla más difícil a la que  se pueda enfrentar cualquier ser humano, y no dejar  nunca de luchar”. “La información es experiencia, la  experiencia es información”. Buckminster Fuller.  La experimentación fue también su base para la  producción y transmisión de conocimiento en red. Lo  practicó investigando codo con codo con estudiantes  y colegas de ámbitos como la arquitectura, la física,  el arte, las matemáticas o la ingeniería, en talleres,  a menudo simultáneos, repartidos por todo el  mundo. Entre ellos, los más conocidos y fructíferos  tuvieron lugar en Black Mountain College (1948) y  en el Departamento de Diseño de la Southern Illinois  University en Carbondale, como visiting lecturer (1956)  y research professor (1959-1971) de la asignatura  “Generalized Design Science Exploration”.

Black Mountain College 

Buckminster Fuller ejerció la experimentación como  metodología de trabajo y como norma de vida,  practicándola en toda su actividad, como diseñador,  arquitecto, inventor y, por supuesto, como transmisor  de conocimiento a través de los talleres, seminarios  y sesiones de trabajo que lideró por todo el mundo.  Destacan dos contextos: el verano de 1948 en Black  Mountain College y su dedicación como profesor  en la Southern Illinois University en Carbondale  en la década de 1960. Ruth Asawa fue una de las  artistas que pasaron por Black Mountain College, un  entorno académico avanzado y renovador en el que  profesores y estudiantes investigaban conjuntamente  en una estructura horizontal que favorecía el trabajo  colaborativo y la experimentación. Dirigida por el  pintor Josef Albers, además de a Bucky, acogió  figuras tan destacadas como la artista visual Anni  Albers, el músico John Cage, el bailarín y coreógrafo  Merce Cunningham, el arquitecto Walter Gropius o  los pintores Willem y Elaine de Kooning, y Robert  Motherwell.  

Tanto en Carbondale como en innumerables  talleres por todo el globo, Fuller formó equipos  transdisciplinares integrados por colegas y estudiantes  de distintos ámbitos, como el arte, la arquitectura,  la ingeniería y el diseño. Con ello, se adelantó más  de siete décadas en metodologías de trabajo e  investigación que hoy se desarrollan en los centros  más avanzados (como el Massachusetts Institute of  Technology – MIT), donde se cruzan la ciencia, el arte  y el diseño de forma natural, pero en tensión con las  estructuras académicas convencionales, fundadas en  la especialización en disciplinas estancas.

GEODÉSICAS. Un icono para el futuro

A comienzos de la década de 1950, las distintas  líneas de investigación que Bucky había desarrollado  convergen en su proyecto de mayor éxito, que  capturará la imaginación colectiva de Estados Unidos  y se convertirá en todo un icono que ha representado  durante décadas la idea del futuro: la cúpula geodésica.  

La Geodésica es producto de sus experimentos en  torno a la idea de tensegridad y de su estudio obsesivo  de las reglas de la geometría. Las líneas geodésicas  marcan el trayecto más corto posible entre dos  puntos en una esfera. Fuller teoriza que este principio  de eficiencia puede emplearse para diseñar una  estructura estable. Efectivamente, la resistencia de  una cúpula construida trazando puntos geodésicos es  superior a la de sus elementos por separado. Además,  una geodésica es la mayor área que puede cubrirse  empleando la menor cantidad de material, y puede  sostenerse sobre sí misma sin necesidad de cimientos.  Supone la culminación de la idea de efemerización: no  se puede hacer más con menos. 

En el verano de 1948, Fuller y sus estudiantes del  Black Mountain College intentan erigir sin éxito la  primera cúpula, de catorce metros de diámetro y siete  metros de alto. Treinta y cinco años más tarde, en la  fecha de su muerte, se habían construido entre cien y  doscientas mil geodésicas en todo el mundo.

Diseño, ciencia y datos para comprender el mundo

Para Fuller el origen de muchos de nuestros problemas  está en la incapacidad para detectar y percibir los  patrones de actividad en la sociedad, la economía  y el funcionamiento de los sistemas globales. Si  contásemos con la suficiente información para  entender cómo se distribuyen los recursos del mundo,  sería mucho más sencillo encontrar una solución  satisfactoria para todos.  

En su búsqueda constante por encontrar maneras de  que el mundo funcione a través del binomio diseño ciencia, Bucky propone ya en la década de 1930 crear  grandes archivos de datos que podremos analizar  gracias a las nuevas capacidades de los ordenadores  para procesar grandes cantidades de información  que nos permitan tomar mejores decisiones.  Necesitaremos crear nuevos códigos visuales para  representar su complejidad, incluso una nueva  cartografía que nos facilite representar el planeta sin  las nociones preconcebidas -y a menudo erróneas- de  norte y sur, oriente y occidente.  

Varias décadas antes de que la tecnología lo  hiciera posible, Fuller se anticipa a los discursos  contemporáneos del Big Data y la visualización de  datos, y a la lógica de la gamificación, que utiliza  la mecánica de los juegos para abordar problemas  complejos.

No se puede saber menos, solo se puede saber más

Fuller entiende que somos los tripulantes de la nave  espacial Tierra con capacidades innatas para entender  el funcionamiento del universo y el comportamiento  de sus sistemas. Para él, es imprescindible erradicar los  programas pedagógicos que reprimen la curiosidad y  la inclinación natural a la experimentación. Aboga por  un “metabolismo educativo” basado en la transmisión  del conocimiento de élite a todos los niños y jóvenes  mediante dispositivos tecnológicos que favorezcan  la concentración y la comunicación. Plantea la  construcción de cubículos individuales desde  donde acceder a material audiovisual desarrollado  por especialistas a partir de las investigaciones de  importantes científicos, filósofos y arquitectos.  Contarían con sistemas de televisión comunitaria  (que denomina Two-Way TV) y conexión telefónica  permanente con un tutor. Para una correcta percepción  del mundo, incluirían dos invenciones fullerianas: el  Geoscope y el Dymaxion Map.  Bucky es uno de los conferenciantes más prolíficos  y carismáticos de la historia (se estima que dio  la vuelta al mundo cincuenta y siete veces). Su  estilo como ponente hace de él uno de los primeros  speakers “inspiradores”, al hablar del impacto social,  político y económico de la innovación. La cúspide  de sus conferencias, durante horas y ante grandes  audiencias, es la serie que tituló Everything I Know (Todo lo que sé), en 1975.

¿Qué es una cúpula geodésica?

Richard Buckminster Fuller, es considerado el inventor de las cúpulas geodésicas, que según he podido investigar, no es del todo cierto, ya que se conoce que hay construcciones geodésicas anteriores a sus estudios, pero por lo visto, si que fué un gran promotor de las mismas y fue quién las patentó en 1954. Las desarrolló en la década de los 40, creando una de las cúpulas geodésicas más conocidas en 1967 en la Exposición Universal de Montreal, de 76 m de diámetro. 

Las cúpula geodésica o más comunmente denominado domo o domo geodésico, es una porción de una esfera geodésica, un poliedro generado a partir de cualquiera de los sólidos platónicos, generalmente del icosaedro. Solo como curiosidad, los sólidos platónicos son el tetraedro, hexaedro, octaedro, dodecaedro e icosaedro. Si estás interesado en conocer más sobre los sólidos platónicos escribiré un post dedicado a ellos.

Las caras de una cúpula geodésica pueden ser triángulos, hexágonos o cualquier otro polígono. Para considerarse geodésica todos los vértices deben coincidir con la superficie de una esfera. El número de veces que las aristas del icosaedro o dodecaedro son subdivididas dando lugar a triángulos más pequeños se llama la frecuencia de la esfera o cúpula geodésica. En resumen el número de radios o subdivisiones que hay en cada arista del triángulo es el que marca le número de frecuencia, Frecuencia 1 (Icosaedro), frecuencia 2, frecuencia 3, etc.

Aquí os adjunto el diseño de una esfera geodésica de frecuencia 3. Podeis observar como cada uno de los lados del Icosaedro (F1) se subdivide en 3 segmentos de tal forma que sus vertices tocan la esfera, creando a su vez 3 tangentes.

Los domos geodésicos están relacionados con la geometría sagrada, en su formación se encuentran pentágonos (asociado al pentáculo) y hexágonos (asociado a la Estrella de David, unión entre el cielo y la tierra), la esfera confinada en el domo geodésico representa el vientre materno, la matriz, concepto similar al que se ve en tipi, ruca (vivienda mapuche), yurta y otras construcciones.

Los domos geodésicos son áltamente eficientes, al menos cuando se trata de la cantidad de espacio interno que se obtiene respecto al costo de los materiales.

En los últimos años, los domos geodésicos se han convertido en estructuras populares en el sector de los eventos, facilitando eventos audiovisuales inmersivos o fulldome gracias a la forma esférica de la estructura y en el sector turístico, también denominado Glamping, gracias al bajo coste y espacio diáfano que estas estructuras aportan como solución habitacional. Este tipo de domos geodésicos, permiten agregar diferentes capas con aislantes térmicos, convirtiendo a este tipo de estructuras en unos elementos idóneos para alojamientos capaces de soportar las inclemencias meteorológicas.

Espero que gracias a este pequeño texto haya conseguido resumir el concepto principal de cúpula geodésica, pero si quieres seguir profundizando te recomiendo dejarme un comentario o seguir leyendo los otros posts.

Shopping Cart
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad